En esta actividad vas a leer y analizar fragmentos de obras teatrales españolas desde 1940 para reconocer:
Todo esto te servirá para comprender mejor las obras teatrales que leas o veas representadas, y para poder argumentar sobre ellas con precisión y rigor en reseñas y críticas teatrales.
Antes de empezar con los fragmentos, revisa con el grupo estas ideas clave sobre el género dramático:
Vais a trabajar en grupos con varios fragmentos de obras teatrales españolas desde 1940. Para cada fragmento asignado o elegido, seguid estos pasos y completad la ficha de análisis dramático correspondiente.
En tu cuaderno, redacta una breve reflexión personal (50-100 palabras) respondiendo a estas preguntas:
Lista de cotejo
Antes de entregar la ficha de grupo y tu cuaderno, revisa esta lista. Marca ✓ si lo has cumplido.
| FASE DEL PROCESO / PASOS |
Completado (✓) |
| FASE 0: FORMAR EQUIPOS Y PREPARARSE |
| Paso 1º. Se ha mantenido el grupo de 4 miembros de actividades anteriores. |
|
| Paso 2º. Se han seleccionado 5 fragmentos teatrales de los 10 disponibles y se dispone de todos los materiales (fichas de análisis dramático, esquema de elementos del teatro, cuadernos). |
|
| FASE 1ª: PREPARAR LAS HERRAMIENTAS DE ANÁLISIS |
| Se ha revisado el esquema básico de elementos teatrales (diálogo, acotaciones, conflicto, personajes, espacio, tiempo, tensión dramática) antes de comenzar el análisis. |
|
| FASE 2ª: ANALIZAR FRAGMENTOS PASO A PASO |
| Paso 1º. Se ha leído cada fragmento al menos dos veces (lectura silenciosa y lectura dramatizada en el grupo) y se ha escrito un breve resumen (2-3 frases) de la situación dramática. |
|
| Paso 2º. Se ha identificado el texto principal (diálogos, monólogos, apartes) y el texto secundario (acotaciones funcionales o literarias). Se han copiado al menos dos acotaciones significativas y se ha explicado qué aportan. |
|
| Paso 3º. Se ha identificado el conflicto dramático (explícito o implícito), se ha determinado qué tensión dramática genera y se ha copiado una réplica que muestre claramente el conflicto. |
|
| Paso 4º. Se ha analizado la caracterización de los personajes mediante su lenguaje, las acotaciones y las relaciones de poder. Se ha copiado una réplica que caracterice a un personaje. |
|
| Paso 5º. Se ha descrito el espacio escénico (real y simbólico) y el tiempo dramático, identificando referencias en diálogos y acotaciones. |
|
| Paso 6º. Se ha comprobado si aparecen técnicas teatrales específicas (lenguaje cifrado, acotaciones literarias, silencios, metateatro, monólogos, diálogos entrecortados) y se ha copiado un ejemplo del texto. |
|
| Paso 7º. Se ha propuesto una tendencia teatral para cada fragmento y se han aportado al menos tres argumentos que relacionan elementos dramáticos, técnicas y contexto histórico-político. |
|
| FASE 3ª: COMPARTIR Y SINTETIZAR |
| Paso 1º. Se ha preparado una presentación de 3-4 minutos (con lectura dramatizada + análisis breve), se ha participado en la puesta en común y se ha anotado al menos una técnica nueva explicada por otros grupos. |
|
| Paso 2º. Se ha redactado una reflexión metacognitiva individual (50-100 palabras) sobre diferencias entre análisis narrativo y dramático, elemento más revelador y relación entre contexto histórico y técnicas teatrales. |
|
Cuando todo esté revisado, entregad la ficha de grupo y aseguraos de guardar vuestras notas: serán la base para el taller de escritura creativa y para las futuras reseñas y críticas teatrales.
Ficha de análisis
Completad una ficha como esta para cada fragmento que analicéis. Podéis copiarla en vuestro cuaderno o fichero.
FICHA DE ANÁLISIS DRAMÁTICO
Grupo: ________________________________________
Fecha: ________________________________________
1. IDENTIFICACIÓN DEL FRAGMENTO
Obra: ________________________________________
Autor/a: ________________________________________
Año de estreno/publicación: ________________________________________
2. COMPRENSIÓN GLOBAL (Paso 1º)
¿Qué está ocurriendo en este fragmento? (2-3 frases)
_____________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________
¿Quiénes son los personajes que intervienen?
_____________________________________________________________________________
3. TEXTO PRINCIPAL Y TEXTO SECUNDARIO (Paso 2º)
Texto principal:
☐ Predominan diálogos ☐ Predominan monólogos ☐ Hay apartes
¿Qué revela el diálogo sobre los personajes?
_____________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________
Texto secundario (acotaciones):
☐ Acotaciones funcionales ☐ Acotaciones literarias (valor poético)
Acotación significativa copiada:
“____________________________________________________________________________”
¿Qué aporta esta acotación? ___________________________________________________
_____________________________________________________________________________
4. CONFLICTO DRAMÁTICO (Paso 3º)
Tipo de conflicto:
☐ Entre personajes ☐ Interno de un personaje ☐ Personaje vs. circunstancias
Descripción del conflicto:
_____________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________
Naturaleza del conflicto: ☐ Explícito ☐ Implícito
Tensión dramática que genera: ☐ Expectación ☐ Angustia ☐ Humor ☐ Ternura ☐ Otra: _______
Réplica que muestra el conflicto:
“____________________________________________________________________________”
5. PERSONAJES (Paso 4º)
Caracterización por el lenguaje:
_____________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________
Caracterización por acotaciones:
_____________________________________________________________________________
Relaciones de poder entre personajes:
_____________________________________________________________________________
Réplica que caracteriza a un personaje:
“____________________________________________________________________________”
6. ESPACIO Y TIEMPO (Paso 5º)
Espacio escénico:
☐ Interior ☐ Exterior ☐ Cerrado ☐ Abierto ☐ Privado ☐ Público
¿Tiene valor simbólico? ☐ Sí ☐ No
Comentario sobre el espacio:
_____________________________________________________________________________
Tiempo dramático:
Referencias temporales: ____________________________________________________________
☐ Tiempo continuo ☐ Saltos temporales
7. TÉCNICAS TEATRALES ESPECÍFICAS (Paso 6º)
Marca las técnicas identificadas:
☐ Lenguaje cifrado / simbolismo (para eludir censura)
☐ Acotaciones literarias con valor poético
☐ Uso significativo del silencio
☐ Metateatro / teatro dentro del teatro
☐ Monólogos reflexivos
☐ Diálogos entrecortados / superposición de voces
☐ Otra: ___________________________________________________________________________
Cita del texto que lo demuestra:
“____________________________________________________________________________”
“____________________________________________________________________________”
8. TENDENCIA TEATRAL Y CONTEXTO (Paso 7º)
Tendencia propuesta:
☐ Comedia burguesa de evasión (años 40-50)
☐ Teatro existencial y comprometido (1949-1955)
☐ Realismo social teatral (años 50-60)
☐ Teatro experimental y vanguardista (años 60-70)
☐ Teatro de la transición (1975-2000)
☐ Teatro contemporáneo (2000-actualidad)
Justificación (mínimo 3 argumentos: elementos dramáticos + técnicas + contexto histórico-político):
1. __________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________
2. __________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________
3. __________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________
Fragmentos de trabajo
Textos teatrales (10 fragmentos)
A continuación se proporciona una selección de 10 fragmentos teatrales representativos de diferentes tendencias y épocas del teatro español desde 1940.
Fragmento 1º. Teatro precursor del absurdo (1932/1952)
Obra: Tres sombreros de copa (escrita en 1932, estrenada en 1952)
Autor: Miguel Mihura
TEXTO - ACTO TERCERO (extracto)
La misma decoración. Continúa la acción del segundo acto, un minuto después en que este quedó interrumpido. DIONISIO acaba de ocultar el cuerpo de PAULA tras de la cama y el biombo, mientras sigue llamando DON SACRAMENTO. DIONISIO, una vez asegurado que PAULA está bien oculta, va a abrir.
DON SACRAMENTO.— (Dentro). ¡Dionisio! ¡Dionisio! ¡Abra! ¡Soy yo! ¡Soy don Sacramento! ¡Soy don Sacramento! ¡Soy don Sacramento!
DIONISIO.— Sí Ya voy. (Abre. Entra DON SACRAMENTO, con levita, sombrero de copa y un paraguas). ¡Don Sacramento!
DON SACRAMENTO.— ¡Caballero! ¡Mi niña está triste! Mi niña cien veces llamó por teléfono, sin que usted contestase a sus llamadas. La niña está triste y la niña llora. La niña pensó que usted se había muerto. La niña está pálida... ¿Por qué martiriza usted a mi pobre niña?...
DIONISIO.— Yo salí a la calle, don Sacramento... Me dolía la cabeza... No podía dormir... Salí a pasear bajo la lluvia. Y en la misma calle, di dos o tres vueltas... Por eso yo no oí que ella me llamaba... ¡Pobre Margarita! ... ¡Cómo habrá sufrido!
DON SACRAMENTO.— La niña está triste. La niña está triste y la niña llora. La niña está pálida. ¿Por qué martiriza usted a mi pobre niña?...
DIONISIO.— Don Sacramento... Ya se lo había dicho... Yo salí a la calle... No podía dormir.
DON SACRAMENTO.— La niña se desmayó en el sofá malva de la sala rosa... ¡Ella creyó que usted se había muerto! ¿Por qué salió usted a la calle a pasear bajo la lluvia?...
DIONISIO.— Me dolía la cabeza, don Sacramento...
DON SACRAMENTO.— ¡Las personas decentes no salen por la noche a pasear bajo la lluvia...! ¡Usted es un bohemio, caballero!
DIONISIO.— No, señor.
DON SACRAMENTO.— ¡Sí! ¡Usted es un bohemio, caballero! ¡Solo los bohemios salen a pasear de noche por las calles!
DIONISIO.— ¡Pero es que me dolía mucho la cabeza!
DON SACRAMENTO.— Usted debió ponerse dos ruedas de patata en las sienes...
DIONISIO.— Yo no tenía patatas...
DON SACRAMENTO.— Las personas decentes deben llevar siempre patatas en los bolsillos, caballero... Y también deben llevar tafetán para las heridas... juraría que usted no lleva tafetán...
DIONISIO.— No, señor.
DON SACRAMENTO.— ¿Lo está usted viendo? ¡Usted es un bohemio, caballero!... Cuando usted se case con la niña, usted no podrá ser tan desordenado en el vivir. ¿Por qué está así este cuarto? ¿Por qué hay lana de colchón en el suelo? ¿Por qué hay papeles? ¿Por qué hay latas de sardinas vacías? (Cogiendo la carraca que estaba en el sofá). ¿Qué hace aquí esta carraca? (Y se queda con ella, distraído, en la mano. Y de cuando en cuando, la hace sonar mientras habla).
DIONISIO.— Los cuartos de los hoteles modestos son así... Y este es un hotel modesto... ¡Usted lo comprenderá, don Sacramento!...
DON SACRAMENTO.— Yo no comprendo nada. Yo no he estado nunca en ningún hotel. En los hoteles solo están los grandes estafadores europeos y las vampiresas internacionales. Las personas decentes están en sus casas y reciben a sus visitas en el gabinete azul, en donde hay muebles dorados y antiguos retratos de familia... ¿Por qué no ha puesto usted en este cuarto los retratos de su familia caballero?
DIONISIO.— Yo solo pienso estar aquí esta noche...
Fragmento 2º. Teatro existencial de posguerra (1949)
Obra: Historia de una escalera (1949)
Autor: Antonio Buero Vallejo
TEXTO - ACTO TERCERO (extracto)
URBANO le da el brazo a CARMINA, su mujer. Suben lentamente, silenciosos. De peldaño en peldaño, se oye la dificultosa respiración de ella. Llegan finalmente y entran. A punto de cerrar, URBANO ve a FERNANDO, el padre, que sale del II y emboca la escalera. Vacila un poco y al fin se decide a llamarle cuando ya ha bajado unos peldaños.
URBANO.— Fernando.
FERNANDO.— (Volviéndose). Hola. ¿Qué quieres?
URBANO.— Un momento. Haz el favor.
FERNANDO.— Tengo prisa.
URBANO.— Es solo un minuto.
FERNANDO.— ¿Qué quieres?
URBANO.— Quiero hablarte de tu hijo.
FERNANDO.— ¿De cuál de los dos?
URBANO.— De Fernando.
FERNANDO.— ¿Y qué tienes que decir de Fernando?
URBANO.— Que harías bien impidiéndole que sonsacase a mi Carmina.
FERNANDO.— ¿Acaso crees que me gusta la cosa? Ya le hemos dicho todo lo necesario. No podemos hacer más.
URBANO.— Luego lo sabías.
FERNANDO.— Claro que lo sé. Haría falta estar ciego...
URBANO.— Lo sabías y te alegrabas, ¿no?
FERNANDO.— ¿Que me alegraba?
URBANO.— ¡Sí! Te alegrabas. Te alegrabas de ver a tu hijo tan parecido a ti mismo, de encontrarle tan irresistible, como lo eras tú hace treinta años. (Pausa).
FERNANDO.— No quiero escucharte. Adiós. (Va a marcharse).
URBANO.— ¡Espera! Antes hay que dejar terminada esta cuestión. Tu hijo...
FERNANDO.— (Sube y se enfrenta con él). Mi hijo es una víctima como lo fui yo. A mi hijo le gusta Carmina porque ella se le ha puesto delante. Ella es quien le saca de sus casillas. Con mucha mayor razón podría yo decirte que la vigilases.
URBANO.— ¡Ah, en cuanto a ella puedes estar seguro! Antes la deslomo que permitir que se entienda con tu Fernandito. Es a él a quien tienes que sujetar y encarrilar... porque es como tú eras: un tenorio y un vago.
FERNANDO.— ¿Yo un vago?
URBANO.— Sí. ¿Dónde han ido a parar tus proyectos de trabajo? No has sabido hacer más que mirar por encima del hombro a los demás. ¡Pero no te has emancipado, no te has libertado! (Pegado en el pasamanos). ¡Sigues amarrado a esta escalera como yo, como todos!
FERNANDO.— Sí, como tú. También tú ibas a llegar muy lejos con el sindicato y la solidaridad. (Irónico). Ibais a arreglar las cosas para todos... hasta para mí.
URBANO.— ¡Sí! ¡Hasta para los zánganos y cobardes como tú!
Fragmento 3º. Teatro de oposición radical (1953)
Obra: Escuadra hacia la muerte (1953)
Autor: Alfonso Sastre
TEXTO - CUADRO SEXTO (extracto)
Tras haber asesinado al cabo de una escuadra de castigo, compuesta de seis miembros, solo han sobrevivido Luis y Pedro.
LUIS.— Estamos solos, Pedro. Solos en esta casa. ¿Qué va a ser de nosotros?
PEDRO.— Yo también desapareceré, Luis. Solo tú vivirás.
LUIS.— No, Pedro. Yo no quiero vivir si todos vosotros me dejáis. No hay razón para que yo haya sido excluido. Pedro, te pido que digas: Luis estuvo con nosotros esa noche. Luis también mató.
PEDRO.— No. Tú te quedas aquí en este mundo. Quizá sea ése tu castigo. Quedarte, seguir viviendo y conservar en el corazón el recuerdo de esta historia.
LUIS.— Pero yo no podré...
PEDRO.— Sí, podrás. Acabará la guerra y tú volverás a vivir. Encontrarás nuevos amigos. Te enamorarás de una mujer... Te casarás... Tú debes aceptarlo todo. Ellos no sabrán por qué a veces te quedas triste un momento... como si recordaras... Y entonces estarás pensando en el cabo, en Javier, en Adolfo, en Andrés, en mí... Luis, no tienes que apenarte por nosotros. Apénate por ti..., por la larga condena que te queda por cumplir: tu vida.
LUIS.— Pedro, y todo esto, ¿por qué? ¿Qué habremos hecho antes? ¿Cuándo habremos merecido todo esto? ¿Nos lo merecíamos, Pedro?
PEDRO.— ¡Bah! No hay que preguntar. ¿Para qué? No hay respuesta. El único que podía hablar está callado. Mañana vendrá seguramente la patrulla. Échate a dormir. Yo haré la guardia esta noche.
LUIS.— No. Échate tú, Pedro. Yo haré la guardia.
PEDRO.— Entonces... la haremos juntos, charlaremos..., tendremos muchas cosas que decir. Seguramente es la última noche que pasamos aquí. Sí, esto se ha terminado.
LUIS.— (Que ha mirado fijamente a Pedro). ¿Sabes? Yo apenas hablo... no me gusta decir muchas cosas... pero hoy, que estamos tan solos aquí, tengo que decirte que te admiro. Y que te quiero mucho, que te quiero como si fueras mi hermano mayor.
PEDRO.— Vamos, muchacho... Estás llorando... No debes llorar... No merece la pena nada... (Saca un paquete de tabaco con dos cigarrillos). Mira, dos cigarrillos. Son los últimos. ¿Quieres fumar? (Los ha sacado y estrujado el paquete).
LUIS.— ... No, no he fumado nunca.
PEDRO.— Que sea la primera vez. (Encienden. Fuman). ¿Te gusta? (Luis asiente, limpiándose lágrimas como de humo. Pedro le mira con ternura). Tu primer cigarrillo... No lo olvidarás nunca... Y cuando todo esto pase y te parezca como soñado, como si no hubiera ocurrido nunca..., cuando tú quieras recordar... Si algún día, dentro de muchos años, quieres volver a acordarte de mí..., tendrás que encender un cigarrillo..., y con su sabor esta casa volverá a existir, y el cuerpo de Javier estará recién descolgado, y yo..., yo te estaré mirando... así...
Fragmento 4º. Teatro experimental - Teatro pánico (1958)
Obra: El cementerio de automóviles (1958)
Autor: Fernando Arrabal
TEXTO - ACTO PRIMERO. ESCENA PRIMERA (extracto)
Explanada delante de un cementerio de automóviles. Al fondo, automóviles. A causa del desnivel del terreno se pueden ver a lo lejos automóviles amontonados. Son viejos y están sucios y oxidados. Los coches de la primera fila no tienen cristales, sino cortinas de tela de saco. Para distinguirlos los llamaremos: "coche 1", "coche 2", "coche 3", "coche 4" y "coche 5". Delante y a la derecha está el "coche A". Tiene, también, a guisa de ventanillas, cortinas de saco y una chimenea sobre el techo. Dila toca una campanilla.
DILA.— ¡A dormir todo el mundo! No quiero volver a oír ni una mosca. ¡A dormir todo el mundo!
(Se oyen las protestas y los murmullos de desaprobación que salen del interior de los coches).
DILA.— ¿Qué es eso? ¿Los señores protestan? (Dila se para un momento para oír mejor; tras breve silencio se oye un leve murmullo de queja que emerge del "coche 3"). ¡A callarse!
(Dila agita de nuevo su campanilla. Silencio absoluto).
DILA.— ¡Silencio! ¡A dormir todo el mundo! Y que no tenga yo que levantarme por culpa de "los señores".
(Dila da unos cuantos campanillazos más y se mete en el "coche A". Por la chimenea del "coche A" sale humo. Del "coche 1" sale Tiossido en pijama. Es un hombre de unos cincuenta años; muy atlético: corredor de fondo. Se dirige al "coche A". Llama con los nudillos en la chapa del coche).
DILA.— (Desde el interior). ¿Quién es?
TIOSSIDO.— Soy yo. Tiossido.
(Dila saca la cabeza por entre las cortinas de la ventanilla).
DILA.— ¿Qué quiere?
TIOSSIDO.— ¿Me podría dar un poco de agua?
DILA.— ¡Habrase visto desfachatez! ¡Venir a pedir agua a estas horas! ¿Se cree que soy su criada?
Fragmento 5º. Realismo social teatral (1961)
Obra: El tintero (1961)
Autor: Carlos Muñiz
TEXTO - ACTO PRIMERO (extracto)
Entran los tres EMPLEADOS. Son tres tipos que parecen hermanos siameses. Visten trajes oscuros, siniestros, remendados, camisas a rayas, pantalones con rodilleras, zapatos marrones. Los tres llevan el periódico Marca en el bolsillo.
LOS TRES.— ¿Dan ustedes su permiso?
LIVI.— Pasen. Pase señor Pim, pase señor Pam, pase señor Pum.
LOS TRES.— Tengan ustedes muy buenos días.
LIVI.— Gracias.
FRANK.— Igualmente.
LOS TRES.— Venimos a cobrar, si no le sirve de molestia.
LIVI.— ¿Cómo? Ninguna molestia. (Saca un sobre). ¡Pim! (Se acerca uno de ellos, retira el sobre, le hace una reverencia y se coloca junto a los otros). ¡Pam! (El segundo repite la operación). ¡Pum! (El tercero repite la operación).
LOS TRES.— Muchas gracias.
FRANK.— Qué, ahora se irán a celebrarlo.
LOS TRES.— Nos iremos a celebrarlo en cuanto den la hora. Antes tenemos que acabar el trabajo para tener contento a nuestro querido señor director.
LIVI.— (A Crock). ¿Tú irás con ellos?
CROCK.— No.
LOS TRES.— Nosotros no vamos nunca con Crock. Crock es la oveja negra de la oficina y fuma en el retrete cuando nadie le ve, y cuando se queda solo en su despacho piensa sin que lo ordene nuestro querido señor director.
FRANK.— Pena debía darle oír a sus compañeros hablar así de usted, Crock. Pena debía darle, un hombre joven, abandonado por todos. Corríjase, señor Crock. Corríjase y yo le prometo interceder por usted para que lo traten como a todos. ¿Verdad que ustedes me prometen ir con Crock y tratarle como uno de ustedes?
LOS TRES.— Si viene al fútbol, sí. Si habla de fútbol, sí. Si no fuma en el retrete, sí. Si no piensa, sí. Si no lee libros, sí.
FRANK.— ¿Ve usted qué buenos son? Olvidan todo y le brindan su amistad.
CROCK.— ¡A la porra su amistad! Me gusta leer libros, hablar con mi amigo del tiempo que hace, y... y... hacer versos, sí, ¡versos! A los árboles verdes y a los arroyos frescos que están tan lejos de vosotros. ¡A la porra el fútbol y vosotros! Me tenéis envidia porque todos quisierais ser como yo, y fumaros un pitillo y pensar y tener un amigo y una bicicleta. Pero ¿por qué me tenéis envidia? Vosotros habéis elegido todo esto y yo no. Vosotros tenéis una casa con alcoba, con cocina, con retrete. Yo no tengo casa. Vivo en casa de mi suegra, en el pueblo y en mi casa no hay retrete. Pero mis hijos cagan tan ricamente en el campo. ¿Por qué me tenéis envidia?
LOS TRES.— No te tenemos envidia porque estás loco.
FRANK.— Muy bien contestado. Hablaré con el señor director para que les suba un duro el sueldo.
Fragmento 6º. Teatro furioso experimental (1974)
Obra: Coronada y el toro (1974)
Autor: Francisco Nieva
TEXTO - JORNADA SEGUNDA. ÚLTIMA ESCENA DE LA OBRA (extracto)
(El Hombre-Monja se yergue con autoridad sobrenatural ante los restos de la tragedia. Se dirige a los presentes y al público).
HOMBRE-MONJA.— No temáis. Todas las palmas del cielo nos van a alfombrar el camino. ¡España me pertenece! ¡Dios y yo sumamos trece!
(Pausa dramática. Gesto de invocación).
HOMBRE-MONJA.— Alzad la vista y miradme. Soy el rescate insensato y glorioso, soy el ardiente entusiasmo de la mezcla y el entrevero, el alegrón de lo imposible y la candonga de los funerales de apagaluz.
(Con voz potente, llamando a la resurrección).
HOMBRE-MONJA.— ¡Arriba, muertos de la fiesta! ¡El Toro de la Nieve os espera!
Fragmento 7º. Teatro metateatral de la transición (1987)
Obra: ¡Ay, Carmela! (1987)
Autor: José Sanchis Sinisterra
TEXTO - PRIMERA PARTE (extracto)
Se asoma CARMELA por un lateral, acabando de vestirse con un lamentable traje de andaluza.
PAULINO.— (Consultando los papeles). Vamos a ver, vamos a ver... No nos pongamos nerviosos, que aún falta una hora (Consulta su reloj). ¿Una hora digo? ¡Solo media! (Encuentra la hoja que buscaba). Aquí está: "Principio". Eso es... (Grita hacia el fondo de la sala). ¡Los rojos! ¡Los rojos, mi teniente! Il rossi! (Apagón total). ¡No hombre! ¿Qué hace? No se asuste. ¡Quiero decir los botones rojos! ¡Que apriete solo los botones rojos para el principio! I bottoni rossi! (Se enciende la luz con intensidad media). ¡Por fin! ¡Eso es! ¡Perfecto! ¡Perfecto, mío teniente! ¡Así! ¡Cosí! ¡Principio, cosí! ¡Il bottoni rossi! (Da un bufido de alivio y habla hacia el lateral, a CARMELA). Como esto dure mucho, me voy a destrozar la voz a fuerza de gritos... Y luego, los dúos los vas a hacer de ventrílocua... (Al fondo de la sala). ¡Oiga usted, mi teniente! ¿Por qué no abre la ventanita de la cabina y así me oirá mejor? ¡La finestrina de la cabina, aprire, aprire...! (Se acompaña de gestos superexpresivos. Fuerza la vista y suspira). ¡Eso es! ¡Muy bien! ¡Molto bene, mío tenente! ¡Cosí, voce mía, no cascata...! (Hacia el lateral). Y menos mal que aprendí algo de italiano en el Conservatorio, que, si no, no sé qué hubiéramos hecho...
CARMELA.— (Entra de nuevo, todavía tratando de sujetarse el vestido). Costura podías haber aprendido, y mejor nos vendría ahora... Anda, ayúdame a abrocharme, que este pingajo se me va a caer todo en medio de la fiesta.
PAULINO.— ¿Pingajo? No, mujer: si te queda muy bien...
CARMELA.— ¡Anda allá, muy bien...! Ni una hora he tenido para hacérmelo... Y de unas cortinas que no veas... Mira que salir delante de toda esa hombrada hecha un adefesio...
PAULINO.— De verdad que no... (Hacia el fondo de la sala, mientras ayuda a CARMELA). ¡Un momento, mi teniente! (Sonríe forzadamente). ¡Cose de donne...! (A CARMELA). De verdad que estás muy salerosa...
CARMELA.— El salero te lo iba a meter yo por la boca... Tenías que haberles dicho que, sin los vestidos, por lo menos, no podíamos actuar...
PAULINO.— Ya se lo he dicho...
CARMELA.— Y que si los quieren, pues que vayan a Azaila, que lo conquisten, tan valientes que son, y que nos los traigan...
PAULINO.— (Hacia el fondo de la sala). Usted perdone, mi teniente, pero es que... la signorina Carmela está muy nerviosa por tener que actuar así: sin decorados, sin vestuario, sin atrezzo, sin niente de niente... (Cambios de luces). Bueno, sí: luces, sí. Muy buenas las luces. Molto buone. Luci splendide... Menos male, porque, si no, estaríamos a peli..., quiero decir... Bueno, ya me entiende. En fin, a lo que iba: hágase usted cargo de que nosotros somos artistas también, aunque modestos... No como usted, claro, pero artistas... De varietés, claro, pero artistas... Aquí donde me ve, yo tenía una brillante carrera de tenor lírico... Io, tenore lírico de... zarzuela, ¿comprende? ¿Capisce "zarzuela", operetta spagnola? (Canta).
Hace tiempo que vengo al taller
y no sé a qué vengo.
Eso es muy alarmante...
(Carraspeo). Tenore lírico, sí, pero la guerra... quiero decir, la Cruzada, el Glorioso Alzamiento Nacional..., pues eso: carriera cargata, spezzata... Y Carmela, la signorina: una figura del baile andaluz, flamenco... ¿Comprende, "flamenco"? (Taconea). ¡Olé, gitano!... En fin, mi teniente, a lo que iba: hágase cargo de que es muy duro para unos artistas dar menos de lo que pueden dar, y encima darlo mal, ¿comprende? Cosa mala fare arte cosí, spogliati, smantellati, smirriati... ¿Non é vero?
Fragmento 8º. Dramaturgia femenina de los años 80 (1988)
Obra: Resguardo personal (1988)
Autora: Paloma Pedrero
TEXTO - ACTO ÚNICO. ESCENA INICIAL (extracto)
(El timbre de la puerta suena insistentemente. Marta, que estaba cerrando una caja, se detiene. Va hacia la puerta).
MARTA.— ¿Quién es?
GONZALO.— (Desde fuera). Soy yo. Abre.
MARTA.— (Sin abrir). ¿Qué quieres?
GONZALO.— ¿Cómo que qué quiero? Déjame pasar.
MARTA.— ¿Para qué?
GONZALO.— Tenemos que hablar.
MARTA.— Ahora no puedo. Tengo prisa. Iba a salir en este momento.
GONZALO.— Creo que me debes una explicación.
MARTA.— ¿Otra? No me quedan.
GONZALO.— ¿Dónde está Nunca?
(Marta abre la puerta. Gonzalo entra precipitadamente).
MARTA.— Tú sabrás. Estaba en tu casa. Tal vez se cansó y salió a tomar el sol.
GONZALO.— Ha desaparecido. Tú eres la única que tiene las llaves del piso y sabías que iba a estar dos días fuera. Te has llevado a la perra, ¿no?
MARTA.— (Mirando alrededor con ironía). Llámala. Estará deseando verte.
GONZALO.— (Abriendo las puertas de las habitaciones). ¡Nunca! (Silba). ¡Nunca! ¡Nunca, soy yo...!
MARTA.— Ya lo ves. No está.
GONZALO.— ¿Dónde está la perra? No me voy a enfadar, Marta. Solo quiero que me des una explicación. Me la has quitado.
MARTA.— ¿Me vas a denunciar? No te lo aconsejo. Vas a hacer un ridículo espantoso. (Se ríe). Ya lo estoy viendo: marido agraviado denuncia a su esposa por secuestro de perrita cariñosa. (A carcajadas). ¡Qué divertido!, ¿no?
GONZALO.— No empieces a ponerme nervioso. Estoy intentando ser razonable. Te pido que no me hagas perder los estribos.
MARTA.— Grita, grita. Es muy sano. Sé que lo necesitas.
Fragmento 9º. Teatro del pensamiento ético (2003)
Obra: Himmelweg (Camino del cielo) (2003)
Autor: Juan Mayorga
TEXTO - PARTE PRIMERA (extracto)
El Delegado habla al público. Recuerda su visita al campo de concentración y su encuentro con el Comandante. Durante el monólogo, adopta la voz del nazi para reproducir el diálogo.
EL DELEGADO.— El Comandante me recibió en su despacho. Me ofreció un cigarrillo. Hablaba un francés excelente. Muy educado. Muy amable. No parecía un soldado, sino un profesor de universidad. O un músico. [...] Me dijo: «Me alegra que haya venido. Así podrá ver con sus propios ojos la verdad. Se cuentan muchas mentiras sobre nosotros, lo sé. La imaginación de la gente es inagotable. Les gusta imaginar historias de terror. Y, por supuesto, nuestros enemigos propagan esas leyendas. Pero la verdad es lo que ven sus ojos. ¿No es cierto? Lo que ven sus ojos, eso es la verdad».
(Pausa).
EL DELEGADO.— Yo asentí. Dije que sí, que la verdad es lo que ven los ojos. El Comandante sonrió. Se levantó y se acercó a la ventana. Me dijo: «Mire. Mire ahí fuera. ¿Qué ve?». Yo miré. Vi un parque. Vi unos niños jugando a la pelota. Vi a unas mujeres paseando con sus hijos. El Comandante me dijo: «¿Le parece un infierno? Dígame, ¿le parece un infierno?». Yo dije: «No. Parece... una ciudad normal». Él dijo: «Exacto. Una ciudad normal. Eso es lo que queremos construir aquí. Una ciudad normal para ellos. Donde puedan vivir según sus costumbres. Donde puedan trabajar. Donde puedan ser felices. Solo eso. Queremos que el mundo sepa la verdad».
(El Delegado calla. Mira al vacío).
EL DELEGADO.— Tenía razón. Yo no vi nada. Porque la tortura no se ve. El hambre no se ve. La muerte... se oculta. Y yo... yo quería creerle. Quería creer que aquello era una ciudad normal. Porque era más cómodo creer eso que imaginar... lo otro.
Fragmento 10º. Teatro contemporáneo - nueva dramaturgia (2016)
Obra: La ternura (2016)
Autor: Alfredo Sanzol
TEXTO - ACTO PRIMERO. ESCENA TERCERA (extracto)
REINA ESMERALDA.— [...] Mi magia ha impedido que nos mojáramos.
PRINCESA SALMÓN.— Pero, madre, ¿cómo es posible que el barco se haya hundido tan rápido?
REINA ESMERALDA.— Yo lo he hundido.
PRINCESA SALMÓN.— ¿Cómo?
REINA ESMERALDA.— Con mi magia.
PRINCESA RUBÍ.— ¿Tú has hundido la Armada Invencible?
REINA ESMERALDA.— Enterita.
PRINCESA RUBÍ.— ¿Y Felipe II lo sabe?
REINA ESMERALDA.— Se enterará cuando no vea volver a nadie.
PRINCESA SALMÓN.— Madre, ¿y qué ha pasado con los marineros y los soldados?
REINA ESMERALDA.— No os preocupéis, he hecho un hechizo para que la madera flote siempre. Llegarán a Inglaterra agarrados a los trozos de barco. Tardarán un poco más, pero llegarán. Y llegarán sin nosotras.
PRINCESA RUBÍ.— ¿Y qué vamos a hacer nosotras aquí?
REINA ESMERALDA.— Vivir. Vivir en esta isla desierta que a partir de ahora será nuestra República de Mujeres. [...] Hijas, no podéis imaginar la alegría que me da veros así de felices. Celebremos los días que nos esperan sin las voces graves y las risotadas estruendosas.